Buenos momentos de Juan Pablo Sánchez
  28/1/2018
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El matador de toros Juan Pablo Sánchez dejó dos faenas importantes en la undécima corrida de la Temporada Grande 2017-2018 de la Plaza México. La tarde también destacó por la entrega y voluntad de Arturo Saldívar y Ginés Marín, y aunque no hubo trofeos debido a las fallas con la espada, la tercia dejo buenas sensaciones.

El domingo de toros en la Plaza México abrió con el toro de nombre “Peineto”, de la ganadería de Fernando de la Mora que pesó 546 kilos y al que Juan Pablo Sánchez saludó de manera breve con el capote. Con la muleta prodigó dos series en las que se acompañó por su virtuoso temple por el pitón derecho, toreando con profundidad y hondura a cada trazos acompasados. Por el izquierdo, también encontró la nobleza y clase del astado, en una serie deletreada que acompañó su fino trasteo que continuó con tandas de buena manufactura. Sánchez estuvo pesado con el acero y escuchó un aviso, retirándose entre palmas.

“Pintor”, de 478 kilos, fue el segundo de la tarde y correspondió al matador de toros Arturo Saldívar que tuvo un discreto saludo con el capote. El toro desde el inicio de la faena buscó el refugio se las tablas y ahí, Saldívar estuvo por encima, sacando muletazos que tuvieron mucha valía. Saldívar no se dejó nada en el tintero y se arrimó para robar los muletazos que el toro no tenía. Pinchazo y estocada para ser aplaudido.

Ginés Marín estuvo discreto con el capote con “Ciervo”, de 515 kilos, tercero de la tarde. Faena voluntariosa con detalles de calidad por parte del diestro español que plasmó muletazos con reposo y naturalidad. Derechazos en los que acompañó cada trazo con la cintura, haciendo lucir su toreo estético. Errático en la Suerte Suprema saludó en el tercio tras la petición del respetable. Con el cuarto de la tarde, “Río Dulce”, de 542 kilos, Juan Pablo Sánchez dejó una faena completa de muleta, por derecho, suavidad, y por naturales, pudo dejar grandes pasajes. Naturales en los que se conjugó con el buen toreo del hidrocálido que ha dejado una faena de gran calidad con muletazos llenos de sentimiento y torería. Sánchez toreó por el derecho en las postrimerías de su asentada labor, alargando el trazo y dejando en el ruedo su mágico temple. No coronó con la espada su actuación perdiendo la posibilidad de tocar pelo, siendo ovacionado en el tercio.

“Luna Nueva”, de 530 kilos, de la ganadería de Xajay, fue el quinto, un toro que embistió con fuerza en el caballo y que en la muleta tuvo poco juego, exigiendo a Arturo Saldívar que estuvo siempre dando el toque preciso y sobre todo con mucha firmeza. Pesado con el acero escuchó palmas.

Con el sobrero de la ganadería de Montecristo, Ginés Marín, buscó las vueltas a las ásperas embestidas, estando siempre con mucho tesón, con firmeza y claridad. Se llevó una voltereta de la que fue atendido al finalizar el festejo. La lluvia comenzó a caer con fuerza en la Plaza México y ello complicó aún el desarrollo de la faena. Sonaron los tres avisos.

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