Sin orejas en la 12ª
  20/1/2019
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En la decimosegunda corrida de la Temporada Grande 2018-2019 de la Plaza México destacaron Sebastián Castella y Octavio García “El Payo”, que cuajaron faenas importantes sin estar certeros con la espada. “Quitapenas” y “Río Dulce” han sido los astados de Fernando de la Mora que han destacado por su juego, por lo que fueron premiados con palmas en el arrastre. Por su parte, el torero hidrocálido Juan Pablo Sánchez no tuvo las opciones en el lote que le correspondió.


“Espanta suegras”, de 586 kilos, primero de la tarde para el matador de toros Sebastián Castella, que estuvo breve con el capote. En este toro el diestro queretano Octavio García “El Payo”, realizó un elegante quite por delantales. En su trasteo muleteril, Castella comenzó con el toreo derechista, con suavidad para templar, ligando el toreo en redondo, ayudando al toro que tuvo nobleza pero justa fuerza. Despacio y sin prisas toreó Castella, también por el izquierdo, por este pitón obligando al toro que se quedaba más corto. Al final el toro comenzó a regatear las embestidas, pero ha prevalecido el poder que tuvo con la muleta Castella que buscó extraer hasta el final los trazos. El toro se rajó y buscó el cobijo de tablas, Castella tomó la espada de matar, pinchando en el primer intento, pesado con la espada, silencio tras aviso.


El segundo de la tarde, “Quitapenas”, de 628 kilos, toro noble que toreó por nota Octavio García “El Payo”, que cuajó series templadas por ambos lados, siempre con la pureza y sello de su toreo. La naturalidad caminó del mano con el queretano que ha toreado con hondura, natural, y con los vuelos de su muleta, deletreando los pases que aquilató. Una labor en la que ha mostrado si nivel, madurez y evolución, dejando instantes de clase cuando toreó en redondo. No coronó con la espada. Palmas al toro en el arrastre.
El tercero de la tarde, ha llevado por nombre “Bandolero”, del hierro de Fernando de la Mora, un toro de pocas condiciones, con el que Juan Pablo Sánchez ha tenido sobrada voluntad sin alcanzar el lucimiento. Detalles aislados ante lo poco que tuvo el toro. Silencio.


El sexto no tuvo un solo pase, manseó y por ello Juan Pablo estuvo breve en su labor muleteril para ser silenciado.


“Mi TX”, de 563 kilos, cuarto del festejo y segundo del lote de Sebastián Castella, que ha brindado al respetable para esperar que de largo se arrancara el de Fernando de la Mora que se empleó en la muleta del torero en las primeras series. Pero se apagó y fue a menos, deslucido, y regateando las embestidas. Palmas tras aviso.


“Gitanillo”, quinto del festejo, para Octavio García “El Payo”, un toro que no tuvo mayores opciones, por lo que apostó por regalar un sobrero, también del hierro titular de la ganadería de Fernando de la Mora, que embistió sin clase, y que soltaba la cara además de pegar los arreones, sin más por hacer, el diestro queretano finiquitó su labor para ser silenciado.
Sebastián Castella ha cuajado una faena importante al toro de regalo de nombre “Río Dulce”, trasteo que brindó a Mariano del Olmo, su apoderado. El toro se arrancó de largo y en el centro del redondel el torero desplegó su muleta para cuajar trazos de nota, toreando despacio, con temple, dando profundidad al toro que fue repetidor y que además tuvo nobleza. La rotundidad en un trazo fino que acompañó con la cintura, pulsando cada pase, de aquí hasta allá, toreando en redondo como si el tiempo no transcurriera, circulares, y derechazos a pies juntos, ante un público cautivo que se le entregó. Un bajonazo le impidió tocar pelo, dando una vuelta al ruedo tras la petición del respetable.

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