Desangelado cierre de novilladas
  1/11/2019
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Deseábamos ver un final triunfante del serial de las novilladas en la plaza México, donde se siguió manejando el eslogan de “Soñadores de Gloria” y creemos que tanto la empresa como los novilleros anunciados para este final, también lo deseaban, pero, cuando el ganado dice NO, no hay quien pueda superar este problema y así fue, aunque quien estuvo a un paso de triunfar en una noche fría y de muy poco público, fue el queretano Juan Pedro Llaguno que malogro sus faenas al fallar con las espadas e incluso su cosecha fue escuchar dos avisos en cada novillo y salida al tercio con fuerza, agradeciéndole el escaso público la labor realizada con dos novillos a los que supero, realizando cosas toreras y de gente que se ve, sabe resolver a estas alturas, la problemática que le presentan sus enemigos.

Fue el encierro de la ganadería de Barralva, la que vino a dar al traste con la novillada final del serial, donde de los seis novillos anunciados, siendo disparejos de presencia y de juego, solo se llegó a salvar y a medias, el lidiado en segundo lugar, pero sin que haya sido un novillo como para dignificar el prestigio que tiene esta dehesa. Y el resto, dejaron mucho que desear e incluso el público salió inconforme con el juego de estos novillos, llegando al insulto hacia los ganaderos que creemos pusieron todo su empeño en llevar lo mejor de su hato a este final de las novilladas.
El primer espada y triunfador de esta plaza Héctor Gutiérrez, anduvo empeñoso toda la noche tratando de sacar provecho de sus novillos, pero estos fueron de escasa raza y solo detalles se le pudo ver al hidrocálido novillero que ya está en la línea de buscar la alternativa, por una carrera donde ha demostrado tener los tamaños y capacidad de poderle a los toros que le han tocado, tanto en el territorio mexicano, como en el extranjero y además, tiene a su favor que sabe resolver problemas como los de esta noche y rematar sus faenas con sendas estocadas. La verdad se merecía mejor suerte Héctor.

Juan Pedro Llaguno que fue segundo espada, ha tenido en este serial actuaciones destacadas, pero no ha logrado ese triunfo de corte de orejas que lo pudieran catapultar hacia el sitio que se merece. En esta noche fría, le puso el calor necesario a sus dos faenas, siempre sabiendo improvisar en la cara del toro, momentos de peligro o de coladas, e incluso huidas de las suertes, que en este caso lo tuvieron sus dos novillos, dejando ver Juan Pedro que además del arte que posee y de la capacidad para dejarse ver como un torero de recursos, sabe solventar y someter a los novillos con problemáticas como los de esta noche, haciéndoles ver que quien manda en el ruedo, es el torero y no el novillo. Variadas fueron sus dos faenas, con detalles e inteligencia como para dejar esos momentos de inspiración que solo tienen los privilegiados a la hora buena. Así Juan Pedro Llaguno pudo haber cortado hasta dos orejas, una a cada novillo, siempre estando por encima de ellos y sin dar tregua, los pudo someter a sus avíos y dejar en claro ante el público de la capital, que en él hay un torero con capacidad e inteligencia adecuada a estos tiempos. Su única falla y como decían los antiguos cronistas, “a matar se aprende” decían antes; así que tendrá que aplicarse para saber matar en tiempos que lo piden sus triunfos bien manejados con capa y muleta.

Y Miguel Aguilar al igual que sus alternantes, se merecía mejor suerte para cerrar una temporada que ha sido triunfal y donde se afirmó como el número uno de este serial, donde a él sí se le cumplieron sus "Sueños de Gloria" y solo le faltaba cerrar con broche de oro en esta novillada, para ser el novillero que llegue a tomar la alternativa con fuerza como hace años no se ha visto, desde aquel novillero y luego figura del toreo que lo fue Jorge Gutiérrez. Miguel Aguilar se merece dar ese paso a la alternativa con la fuerza que se propuso llegar, pero esta noche no tuvo la oportunidad de hacerlo, no por él, si no por el ganado que tuvo que solventar en noche donde a pesar de sus ganas, voluntad y afición, no pudo cerrar como se merecía este joven hidrocálido que está en un momento bien aprovechado y, que le brindaron sabiendo responder con triunfos y con agradecimiento a quienes saben que en él hay un buen prospecto para destacar en la fiesta brava. Miguel además de buscar afanosamente los triunfos, tuvo y tiene, el buen desempeño en saber matar a los toros, lo que le falta a otros compañeros y Miguel sabe manejar la toledana con tino y técnica que le llevan a deshacerse de sus enemigos con cierta facilidad, al realizar la suerte suprema con facilidad. Esta vez así fue, pero antes sus labores de faenas, fueron poco al no tener la colaboración de los novillos de Barralva que le tocaron en mala suerte.

Y ahora, viene la Temporada Grande, donde las esperanzas están fincadas en los jóvenes matadores mexicanos que alternando con los extranjeros, puedan demostrar lo que tienen para pelearles las palmas. La suerte ya está echada y solo el destino sabrá que nos deparara como aficionados y como dicen los toreros. ¡Que Dios reparta suerte!

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